Mi viaje al Centro de la Tierra
Durante la cuarentena con mi familia nos turnamos para mantener la higiene en casa.
Hoy me tocó a mí sacar la bolsa de basura, como vivo en un edificio, en el tercer piso, tomé el ascensor y me dispuse a ir hasta la planta baja, sorpresivamente el ascensor no se detuvo donde debía hacerlo, sino que siguió bajando, parecía que nunca frenaría. Pero cuando por fin se detuvo y las puertas se abrieron me encontré en el fondo de la Tierra. Con mucho temor salí del ascensor y....
me quedé sorprendida al ver un paisaje deslumbrante. Era un valle enorme, con árboles y arbustos de toda clase de colores, con montañas nevadas alrededor y un lago celeste cristalino. Junto a los arbustos rosados había unicornios. Estos eran hermosamente mágicos y comían cerezas azules con caritas felices de los arbustos. Los unicornios cambiaban de color según su estado de ánimo. En el cielo volaban majestuosamente varios dragones de muchos colores brillantes. En el lago nadaban grandes cisnes de color blanco perlado. Había muchas más criaturas fantásticas y mitológicas, pero no tan hermosas como las que mencioné. Lo que más me asombró fue que había personas. No eran como nosotros, sino que tenían alas. Algunos las tenían grandes como de águila, otras alas eran pequeñas como de mariposa, pero todos las poseían. Me acerqué a una de ellos, y le dije:
- Hola, soy Ana. ¿Dónde estoy?
- Hola, soy Ariadna. Estás en el Valle Mitológico. Es un valle interminable en el país llamado Territorio Legendario. Por lo que veo, no eres parte de nosotros.
- No, vengo de la superficie de la Tierra.
- Bueno, ¿necesitabas algo?
- Sí, quería saber cómo regresar a mi casa.
- Subí a un unicornio y en el camino te cuento.
Ariadna era alta, tenía el pelo castaño claro y muy lacio. Sus alas eran idénticas a las de las águilas. Me subí a un unicornio plateado con cabello dorado, y Ariadna se subió a uno color esmeralda. Me dijo:
- El Centro de la Tierra está conformado por 351 países. El más grande es el Territorio Legendario. La característica más notoria de los habitantes de este país es casi todos que provienen de los mitos, leyendas, cuentos, etc. Pocas veces un humano ha venido por aquí; la mayoría de nosotros creen que ustedes no existen. Para volver a la superficie, tenés que hacer una misión arriesgada: recolectar las 351 Cerezas Legendarias de cada país. Cada una de ellas está escondida en uno de los países, y tiene una característica de su país. La Cereza Legendaria Mística, por ejemplo, está aquí. La Cereza Legendaria Terrorífica está en el Gran País Infernal, y así podemos seguir con todas ellas.
- ¿O sea que tengo que reunir 351 Cerezas? ¡Voy a tardar mil años!
- Aquí el tiempo no corre igual que en la superficie. Un año para ustedes es diez para nosotros.
No voy a contar todas las aventuras que tuvimos. Sentí tantas cosas allí... frío, calor, miedo, asombro, alegría, etc. No podría contarles.
Lo que les voy a decir es que, luego de algunos meses, cuando tuvimos las 351 Cerezas Legendarias y las pusimos todas juntas, se abrió un portal multicolor. Antes de que todo esto pasara, yo hubiese dicho que era un delirio mío, que era producto de mí siempre loca imaginación, pero no.
- Ese es el Portal Legendario. Te llevará hasta tu casa.
- La pregunta típica: ¿No Querés venir conmigo?
Ariadna se había vuelto muy amiga mía. Al principio, era fría y desconfiada conmigo porque en ese momento su país estaba en guerra, y creía que yo podía ser una espía del Gran País Infernal, pero luego, cuando estuvimos bastante tiempo juntas, nos volvimos grandes amigas.
- No puedo. Me encantaría poder hacerlo, pero no está permitido, salvo que tenga una misión importante.
- ¡Conseguí una misión de esas, por favor!
- Puedo intentar hacerlo. Pero va a tardar un poco.
- Te espero.
- Adiós, Ana.
- ¡Chau, Ariadna!
Y entré al portal. Por unos minutos sentí que caía interminablemente y nunca iba a aterrizar, pero al final caí en la planta baja. Estaba donde desde el principio debía estar. La bolsa de basura estaba al lado mío. La dejé en el tacho, y subí por las escaleras. En casa todo estaba como lo había dejado, mi hermano jugando a la play y mis padres trabajando.
Ese fue mi viaje al Centro de la Tierra.

Julia Dottori y Bianca
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